Activación de la Estrella Dévica – Chakra bajo 4

devasActivación de la Estrella Dévica – Chakra bajo 4. Este es el Puerta del Ser en conexión con todos los Devas de la naturaleza. Cuando el Ser vino al planeta Tierra, trajo consigo la capacidad de canalizar alimento divino para todo lo que vive en el planeta. Por ello el hombre, en su esplendor, alimenta con su meditación la Energía Vital del planeta.

Con esta energía o alimento, los Devas y elementales crean la materia que conocemos. El hombre consciente se convierte así en co-creador activo con la Naturaleza.

Es la puerta del ermitaño, del cavernícola y del hombre de los bosques. Abrir este portal y mantenerlo abierto es Dar.

Es un portal verde, caluroso y amoroso donde la energía fluye hacia el alimento divino al alimento terrestre. Donde la esencia de la vida trasciende todo lo material para convertirse en bosques, agua fluyendo, lluvia, fuego, tierra junto con todos los elementales.

Una persona que tiene activado este portal siempre será acompañado por Devas y elementales quienes le cuidarán y llenarán de dones.

Activación:

La mejor forma de activar este portal es tomando conciencia de la función que tenemos en la Tierra, nuestra responsabilidad como seres cósmicos, como padres constructores, como co-creadores de vida. Con un sentimiento de responsabilidad, puro y de cariño hacia la Naturaleza.

Para realizar el ejercicio que propongo es necesario irse a un lugar natural, al campo, la montaña, el mar… Y es bueno que haya varios elementos de la naturaleza cerca:

Encontraremos una zona rocosa, gravilla o arena, que representa el Reino Mineral. A ser posible, que sea natural, para que haya elementales.
Es importante que a menos de 200Km haya una falla o una apertura, una grieta en la tierra, que nos recuerde el Elemento Fuego. En caso que esto no sea posible de ninguna manera, podemos llamar al fuego que hay en la misma Tierra, poner una vela, un incienso o quemar unas pocas ramas secas o unas hojas.

A solo unos pasos de donde estemos debe haber el Elemento Agua. Lo mejor es que se encuentre en un estado sutil, puro, como un manantial, un arroyo, y lo mejor es que se encuentre en movimiento. En caso que nos hallemos frente a una laguna o el mar pondremos agua potable en un cuenco.

Por último, daremos una importancia espacial al Elemento Aire. Para ello intentaremos estar en un lugar elevado, o donde el aire sea puro.
En cualquier lugar que haya estos elementos anteriores encontraremos el Reino Vegetal, por lo que no es necesario que pongamos especial atención en él, sólo centrarnos en sentir su presencia y su energía.

Tenemos que recordar que esta activación sólo es necesario realizarla una vez. Una vez realizada y abierto el Puerta Dévica, sólo tendremos que resonar en su frecuencia.

Nos sentamos cómodamente o nos tumbamos, podemos poner una esterilla para estar más cómodos.
Empezamos a sentir el lugar en el que estamos.
Primero escuchamos.
Escuchamos el sonido del aire, el sonido del agua, y más allá, seguimos escuchando el sonido de la tierra, de las plantas, de los minerales.
Esto nos llevará varios minutos, pero enseguida descubriremos que todo tiene un sonido especial, y si prestamos atención, esas “voces”, esos cánticos, nos recordarán aquello que está sintiendo la Tierra.
Podremos escuchar dolor, alivio, armonía, amor… dependiendo del lugar donde estemos y nuestro nivel de concentración.
Si prestamos atención más profundamente en los detalles podremos escuchar que parece como que las piedras hablan entre ellas, como que las plantas se conocen.
Ellos son los elementales. Susurran.
Su sonido parecen voces que se comunican entre ellos.
En cuanto sintamos esta comunicación, estos sonidos, pasamos a la segunda fase de este ejercicio.
Comenzamos a sentir el sonido de todo nuestro cuerpo, nuestro ser, nuestro corazón. De la misma manera que lo hemos hecho con la naturaleza.
Es la vibración esencial de nuestro ser en la Tierra. La vibración de nuestro dominio, de aquello que somos. Y está en armonía con todo lo demás.

Si realizamos este ejercicio bien, incluso podremos escuchar un sonido constante.
Cuando sintamos la vibración de nuestro interior en cada una de estas células llevaremos nuestra mirada a todo lo que nos rodea, y comprendemos que todo está en perfecto equilibrio, todos los sonidos, como un gran unísono.
Aquí pasamos a la tercera parte del ejercicio, de manera natural.
Inmediatamente, desde nuestro centro, el plexo solar, salen varias espirales de colores en el sentido de las agujas del reloj, con predominio de color violeta. Es la interactuación de nuestra energía con el lugar donde estamos.
Según la vibración es más fuerte en nosotros, más se expandirá esta espiral. Y esta vibración será más fuerte, más potente, en función de que nosotros estemos más limpios y serenos.
Según esta espiral crece y se expande, llevamos nuestra atención a la altura del Puerta Dévica. Enseguida notamos cómo se va activando suavemente.
Según este portal se activa, miles de pequeñas puertecitas a nuestro alrededor, allí donde estamos, comienzan a abrirse. Son los velos que nos separan de ver y sentir a todos esos seres de la naturaleza que estaban a nuestro lado. Ellos nos dan la bienvenida al nuevo ser que en nosotros está despertando, al Yo Central.
Cuando lo veamos necesario, damos las Gracias a la Tierra y a la Naturaleza por este ejercicio.
Poco a poco salimos de la meditación.

Fuente: Chakras Elevados, las puertas celestes del alma de Altaïr García Mayalay.

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