Gente tóxica

de Bernardo Stamateas

Gente tóxica

Gente tóxica. Este libro es altamente recomendable. Muchas veces no nos paramos a pensar sobre la gente que nos rodea y no somos conscientes del efecto que producen en nosotros. Es más, ¡hasta en ocasiones nos lo contagian!

En otros casos más agudos, se trata incluso de personas que nos complican la vida… En este libro el autor nos explica cómo evitar que sigan haciéndolo, además de hacernos más conscientes sobre lo que nos rodea y sobre lo que realmente nos conviene.

En nuestra vida cotidiana no podemos evitar encontrarnos con personas problemáticas: jefes autoritarios y descalificadores, vecinos quejosos, compañeros de trabajo o estudio envidiosos, parientes que siempre nos echan la culpa de todo, hombres y mujeres arrogantes, irascibles o mentirosos…

Todas estas personas “tóxicas” nos producen malestar, pero algunas pueden arruinarnos la vida, destruir nuestros sueños o alejarnos de nuestras metas. ¿Cómo reconocer a la gente “tóxica”? ¿Cómo protegernos y ponerles límites?

Bernardo Stamateas responde a estas preguntas con claridad y convicción. Sus consejos nos ayudarán a hacer nuestras relaciones personales más saludables y positivas. En definitiva, nos ayudarán a ser mucho más felices.

Cabe decir también, que es conveniente no confundir las personas que nos dicen cosas que pueden no gustarnos por nuestro bien, a personas que lo hacen simplemente por el gusto y disfrute de provocar mal. No debemos caer en la trampa de huir de aquellas personas que simplemente no están de acuerdo con nosotros o nos dicen algo que no nos gusta escuchar (como las críticas cuando son constructivas), sólo porque pensamos que pueden ser tóxicas para nosotros.

Es importante saber diferenciar correctamente cuando realmente nos encontramos con una persona tóxica y no caer en el egoísmo de rechazar y alejarnos de todo aquello que nos sea favorable. Es importante que tengáis esto en cuenta antes de leer este libro, ya que podríais estar disfrazando ese alejamiento pensando que lo hacéis por vuestro bien porque “os intoxica”, cuando en realidad sólo estaríais huyendo y tapando vuestros “defectos”.

En estos casos se adopta la actitud “del avestruz”, metiendo la cabeza debajo de la tierra para no ver lo que se está cociendo fuera y “mirar para otro lado”. Como consecuencia, no se evoluciona y tarde o temprano la lección que debes aprender se te pondrá de nuevo delante con otra cara u otra circunstancia, hasta que tengas el valor de enfrentarte y aprender de ella como corresponde. Un claro ejemplo es aquel adolescente que decide “alejarse” de sus padres porque “le amargan la vida con los estudios” y los mete dentro del grupo de “los mete-culpas”.

¡Que lo disfrutéis!

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