La vida nos enseña…

Poco a poco, la vida te enseña por quién manos_unidas
debes 
luchar y a quién debes renunciar…

 

La vida nos enseña… Las relaciones humanas, ¡todo un cúmulo de misterios! No hay dos iguales, pero sí es cierto que todos sentimos en nuestro interior quién merece la pena y quién no. A veces nos intentamos negar a las evidencias, pensamos que quizás somos ‘muy mal pensados’ o que ‘lo vemos todo negro’, pero las emociones no engañan nunca.

Si una persona te hace sentir bien, te aporta felicidad y seguridad, sin duda debes luchar por conservar a esa persona. De lo contrario, si alguien te hace sentir mal, te da más disgustos que alegrías, te hace sentir lo que no eres… es momento de dar carpetazo a esa relación, bien sea una amistad o algo más.

El tiempo te hace ver en quién puedes confiar y en quién no. Puede que una amistad o relación nos deslumbre de primeras… pero con el tiempo sabremos si realmente esa persona estará ahí en todo momento, en las buenas y en las malas… porque para las buenas sobra gente, vale cualquiera… pero en las malas es donde se ve realmente a quién tienes de verdad.

Lo más importante es mostrarse tal cual es uno, sin máscaras ni miedos. Cuando nos mostramos tal cual nos sentimos y somos de forma auténtica, habrá gente que se espante, pero habrá mucha otra que se quede a nuestro lado, y esa es la clase de gente que te conviene tener cerca. Cuando alguien permanece a tu lado aún conociendo todos tus defectos, esa persona merece la pena y es bueno compensarla de la misma forma.

Cuando las cosas nos van mal, debemos estar contentos, porque gracias a esas circunstancias podremos hacer ‘limpieza’ en nuestra vida, conocer y saber quién realmente son nuestras amistades, quienes no… quienes nos quieren de verdad o sólo cuando les interesa. No es triste, es una gran oportunidad para despojarte de lo que no te conviene, aunque siempre te lleves sorpresas, porque muchas veces de quién más esperamos, es justo la persona de quién menos recibimos… pero cuanto antes lo sepamos mejor, ¿no?

Las épocas turbias de nuestra vida, son bendiciones que nos aportan claridad. Porque sin épocas así, jamás sabríamos realmente lo que tenemos, ni nos pararíamos a pensar en valorar a quién tenemos de verdad. No olvides escuchar siempre cómo te sientes, tus emociones… ellas nunca fallan.

La vida es una gran maestra… 🙂

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