Leyes espirituales – Ley de la Correspondencia

Leyes espirituales – Ley de la Correspondencia

“Como es arriba, es abajo; como es dentro, es afuera”

Es la primera ley del Universo, la Ley de la Correspondencia. Conócete a ti mismo, y conocerás el Universo. Esta realidad podemos observarla en sin fin de sitios, allá donde miremos la encontraremos. Desde los electrones y protones que giran alrededor del núcleo del átomo, a los planetas de la Vía Láctea girando alrededor del Sol.

También podremos observarla por ejemplo en expresiones tales como “mens sana in corpore sano”, o lo que es lo mismo… mente sana en cuerpo sano. Sabemos gracias a importantes investigaciones que si cambiamos nuestro pensamiento, sanaremos nuestro cuerpo. Si observamos nuestro mundo exterior, nos daremos cuenta que es un claro reflejo de nuestro mundo interior, y viceversa. Si en tu interior hay sentimientos de violencia, la violencia se manifestará en tu vida; si en tu interior hay sentimientos de pobreza, la pobreza se manifestará en tu vida.

Tendemos a pensar que el mundo exterior, el que nos rodea, es el que nos produce agitación interna. Sin embargo, mientras no calmemos nuestro interior, el mundo exterior seguirá en desorden. Si cambiamos nuestro interior, nuestro exterior también cambiará.

Si nos sentimos emocional o sexualmente vulnerables por dentro, podremos fabricar una capa protectora de grasa sobre nuestro abdomen o caderas, los lugares donde guardamos nuestras emociones y nuestra sexualidad. Si en lo profundo de nuestro interior sentimos que tenemos que cargar con la responsabilidad de nuestra familia o incluso del mundo, desarrollaremos unos hombros grandes. Si por el contrario no tenemos intención ni deseo de llevar ninguna responsabilidad a cuestas, desarrollaremos unos hombros caídos que permitirán que las cargas resbalen por ellos. Tu cuerpo también es tu espejo interior, al igual que el Universo. Nos refleja los sentimientos más profundos, a menudo inconscientes.

Pregúntate qué hay en tu interior. Si tienes un dolor de cuello, pregúntate ¿quién estoy permitiendo que me doblegue? ¿son otros o soy yo mismo? Cuando recuperes tu poder, dejará de dolerte. Si tienes una indigestión, pregúntate ¿qué experiencia es la que no puedo digerir? Si estás perdiendo oído, pregúntate ¿qué es lo que no quiero escuchar?… 

¿Cómo son tus amistades? ¿Cómo son tus mascotas? ¿Qué cualidades poseen? ¿Qué cosas no te gustan de los demás? ¿Cuáles sí te gustan? ¿Tienes amigos sinceros y de confianza? ¿Eres sincero, honesto y estás comprometido contigo mismo?

Cuando nos hemos matriculado en este curso llamado Vida en la Tierra y deseamos cambiar algo en nuestras vidas, debemos dirigir la mirada hacia el interior para modificar nuestras creencias y actitudes, para que así pueda cambiar nuestro mundo exterior. Si deseamos cambiar la sociedad, deberán existir suficientes personas que se cambien a sí mismas.

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