Los lácteos

lacteosLos lácteos. Un mito muy extendido en nuestra sociedad es que los lácteos son esenciales para el ser humano, sin pararnos a pensar que en países como China, Corea, Japón y otros no los consumen y han creado civilizaciones muy prósperas y con larga esperanza de vida.

Nos meten por todas partes publicidad sobre estos productos: que si son baratos, sanos, contienen calcio, etc. Sin embargo, los doctores y nutricionistas no nos aconsejan su consumo. ¿Por qué? Porque es un alimento que todos los mamíferos sólo consumen en su etapa de crecimiento (en el caso de los seres humanos, lo que llamamos la etapa de lactancia).

Cada leche de cada animal está concebida para el desarrollo del animal de su especie específicamente. Por ejemplo, la leche de vaca contiene muchas más hormonas de crecimiento que la leche humana. Y tiene sentido de que sea así, ya que un ternero pesa al nacer 40kg y al convertirse en adulto (a los 2 años) puede llegar a pesar más de 400kg. Además, la leche de vaca contiene 3 veces más calcio del que nosotros necesitamos en la lactancia; la leche de vaca contiene el triple de sodio, pero la mitad de carbohidratos que la leche humana (algo fundamental para el desarrollo del sistema nervioso). También contiene 5 veces más cantidad fósforo y diferentes clases de azúcares. El ácido alcalino es bastante diferente también al humano.

Todo esto en apariencia puede parecer bueno, ya que muchos pensamos que ‘cuanto más mejor’… sin embargo, esto sólo beneficia a los terneros ya que necesitan un crecimiento veloz de huesos y músculos, mientras que en los humanos necesitamos más un desarrollo correcto de nuestro sistema nervioso, lo cual la leche de vaca en la lactancia de un humano no es conveniente al no generar este desarrollo en la medida en que lo necesitamos (recordemos que estamos hablando de la mitad de carbohidratos con respecto a la leche humana).

La proteína de la leche (caseinógeno) es muy difícil de asimilar por el sistema digestivo del hombre. Con frecuencia produce perturbaciones porque se digiere parcialmente, sobrecargando el hígado y provocando irritación en los tejidos y en la piel, en un intento del organismo por eliminarla. La lactalbumina, principal proteína de la leche humana, es digerida sin ningún tipo de dificultad.

Tampoco hay que olvidar que el cuerpo humano hasta los 3 años segrega una enzima capaz de asimilar la leche materna que, posteriormente, desaparece de forma gradual. Somos la única especie que toma leche una vez finalizada la etapa de lactancia… la naturaleza nos está enviando un claro mensaje, ¿no creéis?

Entonces, alguien puede pensar… ‘bueno, todo esto está muy bien, pero ¿de dónde sacamos el calcio que necesitamos entonces?’.

Muy sencillo: el pescado, la coliflor, el nabo, la lechuga, las verduras de hojas verdes, los frutos secos, las semillas de sésamo o las algas marinas nos aportan todo el calcio que necesita nuestro organismo; y no sólo eso, sino que además lo digerimos y absorbemos muchísimo mejor que tomando leche.

Fuente: La nueva cocina energética de Montse Bradford.

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