Meditación para equilibrar chakra 7

meditacion_chakra1La siguiente meditación es aconsejable realizarla en la naturaleza para tener una conexión tanto con la Tierra como con el Universo.

Una vez encontrado un sitio donde nos sintamos cómodos, nos pondremos de pie con los pies paralelos a la anchura de nuestras caderas y cerraremos los ojos con la intención de abrirnos al universo y enraizarnos a la Tierra.

Desde el primer chakra, iremos visualizando uno a uno cada chakra hacia arriba centrándonos en ellos en su color, su movimiento y toda la información que nos esté dando nuestro cuerpo.

Sentiremos cómo el primer chakra envuelve nuestras piernas con el color rojo intenso y comenzamos a sentir el calor por la actividad que en este centro se empieza a mover. Sentimos cómo todas las energías negativas de nuestro cuerpo se eliminan por la planta de los pies y disfrutamos sonriendo y agradeciendo cada energía que ha estado instalada en nosotros y que ahora dejaremos marchar por haber cumplido su labor.

Una vez anclado ya nuestro primer chakra, comenzaremos a sentir la fuerza y creatividad de nuestro segundo chakra, inundando la zona de nuestro vientre de un color naranja luminoso.

Haremos lo mismo con nuestro tercer centro energético y sintiendo el anclaje de nuestro poder personal, siendo el amarillo el color que predomine ahora por encima de nuestro ombligo.

Al conectar con el corazón, sentiremos la gratitud de estar vivos, de compartir y expandir esa luz verde brillante de amor en todas las direcciones, proyectando perdón, compasión y amor incondicional.

A continuación, dejaremos que nuestro quinto chakra se exprese libremente, comunica con nuestra piel y con todo nuestro cuerpo lo que siente nuestro Ser. Sentimos esa conciencia de la verdad siendo expresada y nos conectamos con el color azul, visualizándolo y visualizando la energía en movimiento de este chakra.

El sexto chakra nos espera con el color violeta que cubre nuestra cabeza. Sentimos el movimiento en el tercer ojo y permitimos que la intuición y las percepciones de otros planos se hagan más conscientes. Nos abrimos a la conexión con nuestros guías y permitimos escuchar y sentir los mensajes que tengan para nosotros. Nos abrimos a recibir esa energía de conciencia y sabiduría interna y automáticamente conectamos con nuestro séptimo chakra.

Visualizamos cómo una luz blanca sale desde nuestra coronilla y se eleva conectándose con el todo, con la unión. Sentimos cómo una columna de luz sale de nuestra coronilla al universo y desde ahí entra toda esa energía en nuestro cuerpo.

Nos abrimos a recibir toda esa energía, ese conocimiento, la comprensión de todo, la visión, la unión con el cosmos. Nos abrimos a conectar con nuestro Ser Superior, la mejor versión de nosotros mismos.

Sentimos cómo se va llenando nuestro cuerpo de luz, brillando en cada poro de nuestra piel y emitiendo en cada rincón de nuestro cuerpo. Vamos guiando esa luz a todos los lugares de nuestro cuerpo, haciendo hincapié donde creamos que más lo necesitamos y dejándola fluir en otras zonas de nuestro inconsciente que sea positivo para nosotros iluminar.

Ahora nuestro cuerpo está en consonancia con la energía ilimitada del universo y sentimos aún con más fuerza cómo la energía de la Tierra también entra en nuestro cuerpo por la planta de nuestros pies.

Disfrutamos de la danza de estas energías que se funden en nuestro chakra corazón, uniendo en él Cielo y Tierra.

Si lo sentimos, unimos nuestras manos para acompañar y equilibrar ambas energías, ambas polaridades, nuestro Yin y nuestro Yang, nuestro lado material y nuestra parte más espiritual.

Sentimos la plenitud en nosotros, sentimos la compañía de nuestros guías y nos sentimos conectados con todo el Universo, con todo el mundo animal, vegetal, con toda la naturaleza existente en la Tierra y con todo lo que existe fuera de ella. Sentimos como nuestra conexión es firme, como nos ancla y a la vez nos eleva.

Emitimos la luz que está manifestándose en nosotros a todos los rincones del Universo que necesiten recordar que también son luz, a todos los rincones del Universo que estén llenos de sombras que necesiten ser iluminados.

En este estado nos reconectaremos con nuestro Yo Soy y nos recordamos:

  • Yo Soy amor,
  • Yo Soy equilibrio,
  • Yo Soy armonía,
  • Yo Soy abundancia,
  • Yo Soy dulzura,
  • Yo Soy confianza,
  • Yo Soy conciencia,
  • Yo Soy luz.

Nos quedamos unos minutos en este estado y cuando lo sintamos vamos volviendo la atención al plano material para trasladar esta experiencia al plano más físico.

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